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2 octubre, 2023
La Opinión Pública, herramienta estratégica sine quo non

La Opinión Pública, herramienta estratégica sine quo non

La razón de ser de los estudios de Opinión Pública

El estudio de la Opinión Pública encarna desde mediados de siglo XX ser considerado como la herramienta bisagra en la relación gobernantes – gobernados, porque emergen un sinnúmero de ventajas para unos y para otros, transformándose en una necesidad para la conquista como para el mantenimiento del poder, para fortalecer la tensión entre los sujetos en cuestión, para analizar la flexibilidad relativa entre ellos.

Por ello, la Opinión Pública representa la síntesis de un momento entendida como la manifestación de las actitudes y preferencias de la sociedad. Y he aquí que surge una pregunta sustancial ¿cómo puede ser que un día piensen una cosa y al otro día otra cosa?

Un camino de respuesta es la naturaleza de la Opinión Pública, que ofrece dos dimensiones: a) la composición y b) la elasticidad. El primer acápite indica que el origen del dato está impregnado de emociones y razones, es decir una resultante histórica en cada individuo que se enfrenta a cada estímulo y lo resuelven a través de sus sentimientos, emociones, valores, creencias compartidas.

En lo que respecta a lo racional, es en virtud del conflicto generado entre los niveles de abstracción alcanzados con las experiencias vividas y a partir de los distintos escenarios creados a los efectos, se evalúan los costos y beneficios, se aplican los esquemas lógicos para emitir “su” opinión.

El elemento elasticidad se corresponde al grado de permanencia/cambio que emite cada individuo frente al mismo estímulo a lo largo del tiempo; y he aquí que el contexto que envuelve al sujeto; lo condiciona y así le establece un límite de acción en la interacción.

La función del contexto es generada por la información a la que accede el sujeto interpelado, que activa la memoria y en consecuencia participa de las experiencias, lo cual puede derivar en respuestas más concretas o más abstractas.

Ahora bien en este sentido, sopesar cuanto de uno y cuanto de otro es el desafío que asume al científico social en las profundidades de sus análisis, que también están nutridos de la expertise profesional, de la familiaridad con las herramientas de investigación de órdenes cuantitativos como cualitativos.

La Sacralización de las Encuestas

En tiempos electorales, desde hace unas décadas los estudios cuantitativos a través de encuestas son las vedettes de la escena pública. De hecho se han insertado en la conciencia social de un modo inherente, pareciera al menos, al funcionamiento de la democracia.

Lo cierto es que la dinámica de la vida en sociedad ha tomado una vertiginosidad impresionante, que exige una velocidad de respuesta más rápida que la instantaneidad misma, afectando a la corporealidad de cada hombre, esto es: los altera, los afecta negativamente, encuentra respuestas falsas, conspira contra uno mismo y desalienta la confianza de unos con otros, llegando al punto de enfermarlos.

¡Vamos a calmarnos! La construcción de la opinión pública viene dada por una suerte de confluencia de encuentro de categorías mutuamente excluyentes, difícil de comprenderla por su razón de ser. Esto es, que se prefiera a un candidato u a otro, significa eso y nada más que eso. No es bueno ni malo. No es axiomática. No tiene valores. Es una preferencia y punto y aparte.

El problema que nació aparejado es poner en tela de juicio a las encuestas, exigiéndoles más que lo que la encuesta da. Aparecen afirmaciones totalmente falaces del tipo de “No le pegaron” “Le erraron a todo”. Esto justamente nace, porque se utiliza a los estudios cuantitativos de manera espectacular, llevando al centro de la escena de un modo moralizante.

Esto es una mala noticia para uno de los lectores, pero les comento que no se trata de creer o no en los resultados de una encuesta publicada. Eso es la foto de un momento de como va una guerra de percepciones, y que en el segundo plano del cerebro funciona en forma residualmente activa que va a ser así, como una especie de oráculo predictor de la vida social. Muy lejos de eso está.

Es más, lo que se publica, en muchas para no decir todas las veces, no es la verdad. Saben por qué? Porque las contrató alguien para él y ese conocimiento no lo quiere compartir con todos, salvo que solamente él quiera. O acaso alguno de nosotros si un médico le diagnosticara una enfermedad terminal, lo andaría ventilando a los cuatros vientos y en cuanto medio de información se aproxime? Absolutamente no. Esto es lo mismo.

Lo que ocurre que nadie quiere “perder” y antes de perder prefiere un “culpable”, un chivo expiatorio que lo salve, en este caso: las encuestas. Sacralizarla es un mal consejero.

En síntesis, cada uno lleva su encuesta adentro y cree que si la mayoría actúa de otra forma, está mal. Debemos desmoralizarla y entender que solo es un instrumento de diagnóstico para unos y una herramienta de conquista en otros. Es el recurso para la noticia en los medios y la anestesia de la ansiedad social. Para lo demás, está la fe.

Invertir la lupa: El complemento

Los inexplicables de las encuestas, todas esas cuestiones que abren más signos de preguntas que respuestas, o que sus respuestas son vagas, difusas, incompletas, insatisfactorias encuentran una llave en la herramienta de investigación que no ofrece una respuesta cerrada sino en aquella que permite hacer foco y profundizar determinadas cuestiones, es decir que le permite bucear en lo más extraño y abrir un árbol de conceptos asociados: los focus group (grupos focales)

Justamente desarrollar e implementar investigaciones de base para una campaña electoral o para el monitoreo de una agenda pública a través de grupos focales es un camino de real salida. ¿Qué se encuentra en focus? Tener un guión de temas para ver qué hay detrás de eso, no busca ver qué más. Ese es el verdadero horror y error supremo, simplemente no se pretende bajo ningún punto de vista cuantificar, sino bucear en la construcción de asociaciones conceptuales, de identificar las fortalezas que las unen o que las rechazan, que aquello que parecen verdades consagradas se advierten de nuevos emergentes que sorprenden a más de uno. Por ejemplo: cuando hablamos de “defender la vida” de qué estamos hablando, con qué otros percepciones se relaciona, de qué forma se relaciona, entre otras cuestiones.

Un punto muy importante es la interpretación de los indecisos o de las No respuestas. Ahí es el punto, esa categoría en globalizadora totalizante debemos deshidratarla, debemos detectar cada uno de sus componentes significantes. Y eso nos lo facilita la aplicación de grupos focales.

La Utilidad vs el Uso …

Brevemente y para finalizar, nos detendremos en algunas reflexiones que nos apuntan que el estudio de Opinión Pública es una condición sine quo non en cualquier campaña electoral o seguimiento de gestión de gobierno, a saber:

  • Cuando se realizan las investigaciones hay dos elementos en pugna: el primero resolverle la ansiedad al político que quiere verse invencible y solamente ve una grilla de números en una encuesta y la lista de calificativos positivos asociados a su persona pero el otro, el más importante es la capacidad de interpretación del investigador/consultor para observar los márgenes, no lo regular, sino todo aquello que el número frío no lo dice ni lo asocia para así atacar con la estrategia política, comunicacional y publicitaria. Lo que nos interesa es identificar que podemos crecer, en qué y cómo.
  • Otra característica fundamental es ser consciente que los estudios de opinión pública no pronostican ni predicen el futuro, sino que identifican la orientación del comportamiento individual en forma agregada y que descubren las argumentaciones en segundo plano que justifican los mismos, de modo que permiten ser el termómetro de la distribución del poder total pero que también desnuda cuánto y cómo intervenirlo para tratar de modificarlo de acuerdo a nuestros objetivos políticos y/o electorales (que no son lo mismo).

Bibliografía

Zaller, John (2014) La naturaleza y los orígenes de la opinión pública. Centro de Investigaciones Sociologicas. Traducción: Elisa Chulia Rodrigo.

MORA Y ARAUJO, Manuel (2012) El poder de la conversación. Tomo I – La Opinión Pública. Editorial La Crujía, Segunda edición.

PLASSER, Fritz y PLASSER, Gunda “La Campaña Global. Los nuevos gurúes del marketing político en acción”. Editorial Temas & Fundación Konrad Adenauer, 2002, Buenos Aires

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